Durango es una de esas villas de Bizkaia en las que merece la pena olvidarse del reloj y dedicar unas horas simplemente a caminar, observar y disfrutar del ambiente.

Situada en pleno corazón de Durangaldea y rodeada de algunas de las montañas más emblemáticas de Euskadi, combina un casco histórico monumental, edificios con siglos de historia, cultura, gastronomía y naturaleza a muy pocos kilómetros.

Su casco antiguo conserva la estructura de la antigua villa medieval y está declarado Conjunto Monumental. Calles como Barrenkale, Artekale, Goienkale o Kalebarria permiten recorrer a pie buena parte de su patrimonio y descubrir algunos de los símbolos más reconocibles de Durango.

La Basílica de Santa María de Uribarri, el Arco de Santa Ana, la Torre Lariz o la Cruz de Kurutziaga son solo algunas de las paradas que encontrarás durante el recorrido. Y si quieres completar la escapada con naturaleza, el Parque Natural de Urkiola se encuentra a pocos kilómetros.

Si estás buscando un plan de un día por el interior de Bizkaia, toma nota. Así puedes disfrutar de 24 horas en Durango.

Mañana en Durango: empezar por el casco histórico

La mejor forma de comenzar el día es hacerlo en el Casco Viejo de Durango.

Aquí no hace falta seguir un recorrido demasiado estricto. Gran parte del atractivo está precisamente en caminar por sus calles, detenerse ante las fachadas, entrar en las plazas y descubrir poco a poco cómo la historia de la villa sigue presente en su trazado urbano.

Barrenkale, Artekale, Goienkale y Kalebarria forman buena parte de esta estructura histórica, atravesadas por Zeharkale. El conjunto conserva numerosos edificios religiosos y civiles que permiten recorrer diferentes etapas de la historia de Durango prácticamente sin salir del centro.

Es una zona muy cómoda para conocer a pie, así que merece la pena empezar la mañana con calma, tomar un café y dejar que las propias calles marquen el recorrido.

Torre Lariz y Arco de Santa Ana: dos símbolos del Durango histórico

Uno de los edificios que encontrarás durante el paseo es la Torre Lariz, uno de los grandes referentes civiles del casco antiguo y uno de los puntos incluidos en los principales recorridos patrimoniales de Durango. La tradición histórica de la villa relaciona además este edificio con la visita de Isabel la Católica a Durango en 1483.

Desde aquí puedes continuar hasta la Plaza de Santa Ana, uno de esos rincones que merece una parada.

Allí se encuentra el Arco de Santa Ana, la única puerta que se conserva de la antigua muralla que rodeaba Durango. Aunque existió una puerta anterior, el arco que vemos actualmente responde a la remodelación barroca realizada en el siglo XVIII.

Junto a él se encuentra la Iglesia de Santa Ana y varios edificios históricos que hacen que esta plaza sea uno de los conjuntos urbanos con más personalidad del municipio.

Es un lugar perfecto para imaginar cómo era aquella antigua villa amurallada antes de continuar recorriendo el centro.

Basílica de Santa María de Uribarri: el gran icono de Durango

Si hay un edificio que no debería faltar en una visita a Durango es la Basílica de Santa María de Uribarri.

Situada en pleno casco antiguo, su construcción pasó por diferentes etapas, por lo que combina elementos gótico-renacentistas y clasicista-barrocos. Pero, probablemente, lo que más llama la atención antes incluso de entrar es su espectacular pórtico de madera, considerado el más grande de Euskadi.

La cubierta se sostiene sobre once columnas, nueve pilastras y los propios muros del templo, formando un enorme espacio cubierto que durante siglos ha estado estrechamente relacionado con la vida social de la villa.

Merece la pena rodear el edificio, contemplar el pórtico con calma y, siempre que sea posible, visitar también su interior.

Además de su valor artístico, Santa María permite acercarse a otra parte fundamental de la historia reciente de Durango. La basílica y su pórtico sufrieron graves daños durante el bombardeo de Durango de 1937 y posteriormente tuvieron que ser rehabilitados.

Museo Kurutzesantu y Cruz de Kurutziaga

Continuando por el centro llegarás hasta otro de los grandes tesoros patrimoniales del municipio: el Museo Kurutzesantu, situado en la antigua ermita de la Vera Cruz y donde también se encuentra la Oficina de Turismo.

En su interior se conserva la Cruz de Kurutziaga, una pieza gótica del siglo XV considerada única por sus características.

La cruz mide aproximadamente cuatro metros y medio, está realizada en piedra arenisca oscura y presenta una compleja decoración escultórica que recorre diferentes escenas y personajes religiosos desde su parte inferior hasta el crucero.

Su significado ha generado distintas interpretaciones a lo largo del tiempo. Una de las teorías más extendidas la relaciona con los episodios de herejía que tuvieron lugar en Durango durante el siglo XV.

Aunque no conozcas previamente su historia, merece la pena detenerse delante de ella y observar todos sus detalles. Es uno de esos elementos patrimoniales que hacen que una visita a Durango vaya mucho más allá de un simple paseo por sus calles.

Mediodía: comer en Durango y disfrutar de su ambiente

Después de pasar la mañana descubriendo el casco histórico, llega el momento de hacer una pausa y disfrutar de otra parte importante de cualquier escapada por Bizkaia: la gastronomía.

Durango cuenta con bastante ambiente hostelero en el centro, por lo que encontrarás desde bares de pintxos hasta restaurantes de cocina tradicional y propuestas más actuales.

Una buena opción es quedarse por las calles del casco antiguo o acercarse al entorno de Ezkurdi, buscar una terraza o un establecimiento que te apetezca y disfrutar de la comida sin demasiadas prisas.

Si visitas Durango un sábado por la mañana, también merece la pen a echar un vistazo a la Plaza del Mercado, un espacio recomendado por Turismo Euskadi para descubrir producto local y de kilómetro cero.

Como siempre, si vas durante un fin de semana, en fiestas o en alguna fecha señalada, conviene reservar con antelación si tienes claro dónde quieres comer.

Plaza Ezkurdi: el Durango más cotidiano

Después de comer puedes acercarte a la Plaza Ezkurdi, uno de los principales puntos de encuentro de Durango.

Si durante la mañana has recorrido el Durango más medieval y monumental, Ezkurdi permite descubrir una cara diferente de la villa: más abierta, urbana y vinculada a la vida cotidiana.

Su quiosco, sus zonas de paseo, la fuente y las esculturas que aparecen en el entorno hacen de la plaza un buen lugar para descansar, tomar algo y observar el ambiente del municipio. Disfruta Bizkaia la recoge también como uno de los espacios centrales de la vida local.

No todo en una escapada tiene que consistir en visitar monumentos. Dedicar un rato simplemente a pasear por Ezkurdi también forma parte de conocer Durango.

Museo de Arte e Historia: otra mirada a Durango

Si quieres continuar la tarde con un plan cultural, puedes acercarte al Museo de Arte e Historia de Durango.

Está situado en el Palacio Etxezarreta, un edificio barroco del siglo XVIII que ya merece una visita por sí mismo. El museo permite acercarse tanto a la historia de Durango como al arte vasco moderno y contemporáneo.

Sus fondos incluyen documentación, cartografía y elementos relacionados con la historia de la villa, además de una colección artística con presencia de diferentes nombres del arte vasco. El museo también organiza exposiciones temporales y diferentes actividades culturales a lo largo del año.

Es una opción especialmente interesante si buscas completar la ruta monumental de la mañana con algo diferente o si el tiempo no acompaña para hacer un plan al aire libre.

San Pedro de Tabira: salir del recorrido más evidente

Si todavía tienes tiempo y quieres añadir otra parada histórica antes de abandonar Durango, puedes acercarte a la Iglesia de San Pedro de Tabira.

Situada fuera del núcleo más monumental del casco antiguo, forma parte del patrimonio histórico de Durango y aparece también como uno de los puntos de referencia de las rutas que atraviesan Durangaldea.

Esta zona permite alejarse un poco de las calles comerciales y descubrir un Durango más tranquilo antes de decidir cómo terminar el día.

Completar la escapada en el Parque Natural de Urkiola

Uno de los grandes atractivos de Durango es que en muy poco tiempo puedes pasar de recorrer un casco histórico monumental a encontrarte rodeado de montaña.

El Parque Natural de Urkiola se encuentra a pocos kilómetros y convierte Durango en una base perfecta para combinar patrimonio y naturaleza durante una misma escapada.

Puedes acercarte hasta el Santuario de Urkiola, pasear por el entorno o realizar alguno de los numerosos itinerarios del parque. También puedes llegar hasta el conocido Mirador de las Tres Cruces, desde donde el paisaje se abre hacia el entorno montañoso de Durangaldea.

Y dominando todo este paisaje aparece Anboto, uno de los montes más emblemáticos de Euskadi y un lugar profundamente ligado a la mitología vasca. Según la tradición, en sus cuevas habita Mari, una de las principales figuras de la mitología vasca.

No hace falta hacer una gran ruta de montaña para disfrutar de Urkiola. Incluso un paseo corto por el entorno puede ser una forma perfecta de poner el broche final a las 24 horas en Durango.

Otros planes cercanos en Durangaldea

Durango también es un buen punto de partida para seguir descubriendo la comarca.

A pocos kilómetros puedes visitar Elorrio, con su espectacular patrimonio monumental y la Necrópolis de Argiñeta; acercarte a Atxondo y disfrutar del paisaje bajo el Anboto; recorrer Abadiño o adentrarte todavía más en el Parque Natural de Urkiola.

También puedes seguir parte de la histórica Ruta del Vino y del Pescado GR-38, una antigua vía comercial que comunicaba Rioja Alavesa con los puertos del Cantábrico y en la que Durango tuvo un papel importante como punto de intercambio.

Si dispones de más de un día, combinar Durango con alguno de estos lugares permite preparar una escapada muy completa por el interior de Bizkaia.

Consejos para visitar Durango

Durango es bastante cómodo para recorrer a pie, así que lo mejor es llevar calzado cómodo y dedicar suficiente tiempo al casco histórico. Sus principales monumentos están relativamente cerca unos de otros y gran parte de la experiencia consiste precisamente en caminar entre ellos.

Si quieres conocer mejor la historia de la villa, puedes pasar por la Oficina de Turismo, situada en el Museo Kurutzesantu, en Kurutziaga 38.

También merece la pena consultar previamente los horarios de museos, iglesias y visitas guiadas, especialmente si vas en domingo o festivo.

Y si quieres terminar el día en Urkiola, reserva unas horas de luz para disfrutar del entorno con tranquilidad y adapta el plan a la meteorología.

Categoría: Disfruta Bizkaia