Si miras el calendario rápido, puede parecer un mes corto, frío y sin demasiada chicha… pero si lo miras con calma, febrero en Bizkaia es casi una fiesta. Tradiciones antiguas, tradiciones, fiestas, planes en familia al aire libre y excusas perfectas para salir a comer bien, aunque haga fresquete.Que el tiempo no siempre acompañe en Bizkaia no significa que no haya plan.
¿Te vienes a recorrerlo con nosotras?
Tradiciones que no se pierden
Febrero por aquí empieza fuerte, de esos meses que te sacan de casa aunque haga un frío que pela.
El día 3 de febrero, San Blas, tiene algo que te atrapa. Aunque no seas de tradiciones, ese olor a anís que sale de las pastelerías del Casco Viejo te persigue por todas las esquinas.
Lo del cordoncito al cuello es casi un rito obligatorio. La historia viene de lejos: dicen que San Blas era un médico y obispo que salvó a un niño que se había atragantado con una espina de pescado, y desde entonces es el «especialista» oficial en cuidar nuestras gargantas. Por eso aquí, por si las moscas, nos ponemos el cordón bendecido. Es un detalle muy de pueblo, muy de siempre; ver a todo el mundo en el Arenal eligiendo su color favorito entre los puestos es de esas cosas que te hacen sentir que, por mucho que cambie todo, hay cosas que se quedan con nosotros.
El día 4 llega Santa Águeda. Si San Blas es el olor, Santa Águeda es el sonido. Es emocionante oír de lejos el golpe seco de las makilas (los bastones) contra el suelo.
Esa tradición tiene un trasfondo precioso: más allá de la historia de la santa, el gesto de golpear la tierra rítmicamente es un rito precristiano. Se hace para «despertar» a la naturaleza después del invierno, para que la tierra vuelva a ser fértil ahora que los días empiezan a estirar. Ver a las cuadrillas y a los niños cantando juntos, con esa fuerza, te conecta con algo muy especial.
Te presentamos el siguiente plan: acércate a la romería en la ermita de Arroletza, en Barakaldo,, es el plan estrella. Subes, respiras aire puro y luego te premias con un buen talo con chorizo y un trago de txakoli mientras disfrutas d ela tradición. Es de esos días que te dejan el cuerpo como nuevo y te recuerdan por qué nos gusta tanto nuestra tierra.
Carnavales en Bizkaia: Aratusteak para todos los gustos
Y para rematar el mes, llega el Carnaval (o Aratusteak, como decimos por aquí). Febrero no sería lo mismo sin ese punto de locura que nos permite ser quien queramos por unos días.
En Bilbao, la cosa tiene su miga. Más allá de los disfraces de última hora, lo que de verdad le da alma al carnaval bilbaíno es el juicio a Farolín y Zarambolas. Es una historia muy de aquí: representan el eterno pique entre el bilbaíno «estirado» y presumido (Farolín) y el que es un disfrutón de la vida, bon vivant y un poco vago (Zarambolas). Ver cómo los juzgan en la Plaza Nueva tiene mucha guasa y es el pistoletazo de salida para unos días donde las calles se llenan de cuadrillas, familias y, sobre todo, muchísimos txikis que son los que mejor se lo pasan.
Pero si te apetece ver algo que te deje con la boca abierta, tienes que moverte un poco:
Mundaka y sus Atxorrak: El domingo de Carnaval, este pueblo costero se tiñe de blanco. Los hombres (Atxorrak) salen vestidos con túnicas blancas y fundas de almohada en la cabeza, cantando unas canciones que solo se oyen allí. El origen es puro misterio; se dice que es una forma de ahuyentar a los malos espíritus del mar. Es una de esas tradiciones que, aunque la veas mil veces, te sigue pareciendo mágica.
Markina-Xemein y la Zahagi-dantza: Aquí la estrella es el «oso» (Hartza), un personaje cubierto de pieles que representa la fuerza de la naturaleza despertando tras el invierno. Es un rito muy antiguo que simboliza el fin del frío y el inicio del ciclo de la vida.
Este 2026 tiene una curiosidad: el domingo de Carnaval cae justo el 1 de marzo, así que todo febrero es como una «previa» gigante. Vas a notar cómo la gente ya está pensando en el disfraz y, sobre todo, vas a ver cómo las pastelerías se llenan de tostadas de Carnaval.
Ojo, que esto es sagrado. Ya sean de pan o de crema, estas torrijas son el último gran capricho antes de que (teóricamente) empezara la Cuaresma. Antiguamente se hacían para aprovechar las grasas y el azúcar antes del ayuno, pero hoy en día son la excusa perfecta para merendar con amigas después de ver los desfiles.
Risas garantizadas: Deustualdeko Klown Jaialdia 2026
Si febrero tiene un plan que levanta el ánimo, es el Festival Clown de Deusto (Deustualdeko Klown Jaialdia), que celebra su quinta edición este año con espectáculos para todos los públicos entre el 6 y el 25 de febrero. La idea es sencilla y poderosa: acercar el clown a barrios y familias con funciones en el Centro Municipal de San Inazio – Ibarrekolanda y en el Centro Municipal de Deusto.
La programación incluye artistas de gran nivel estatal e internacional, y lo mejor de todo: acceso libre y gratuito hasta completar aforo. Es un plan perfecto para una tarde diferente en familia, reírse sin complejos y descubrir propuestas escénicas que quizá no conocías.
👉 Puedes ver toda la programación aquí: kulturklik.euskadi.eus
Cultura para todos (y con txikis)
Además del clown, Bizkaia sigue ofreciendo un montón de planes culturales para los más pequeños y no tan pequeños. Muchos museos y centros culturales mantienen talleres y actividades familiares durante febrero, pensados para que las mañanas y tardes sean entretenidas sin complicaciones: arte, historia, experimentos o juegos relacionados con exposiciones actuales. Estos planes encajan genial con una escapada de fin de semana o una salida improvisada entre semana.
Naturaleza y paseos cuando el tiempo acompaña
Porque no todo tiene que ser interior, febrero también puede regalarnos días soleados. Y cuando eso pasa, no hay excusa: toca ponerse las botas y salir.
Una de nuestras recomendaciones favoritas es el Bosque de Oma: un paseo que se disfruta mucho en invierno, con menos gente y un silencio especial. Las obras del artista Agustín Ibarrola pintadas sobre los árboles hacen que el paseo sea casi mágico, perfecto para familias, parejas o amigas. Puedes recorrerlo tranquilamente y, si te apetece, apuntarte a una visita guiada.
👉 Más info, rutas y cómo llegar en nuestro artículo de Oma
Y si prefieres algo todavía más sencillo, esos paseos por la ría de Bilbao o por la costa vizcaína siempre funcionan, incluso en invierno: un paseo cerca del agua, un chocolate caliente después y listo.
Planes con sabor a mar: Santurtzi y Portugalete
Si te gusta el mar y la historia, Santurtzi es planazo estos meses. El atunero Agurtza, convertido en museo, permite conocer cómo era la vida en un barco tradicional, y el Itsas Museoa de Santurtzi te cuenta la historia de este pueblo marinero con una exposición muy bien planteada.
📍 El Agurtza suele programar visitas guiadas los fines de semana por la mañana, y el Itsas Museoa abre todos los días (10:00–19:00; domingos hasta las 15:00).
👉 Info y entradas en itsasmuseum.eus
No muy lejos, Portugalete es de esas villas pequeñas que se prestan a un día completo con poco esfuerzo. El Puente Bizkaia es parada obligatoria, claro, pero perderse por el casco antiguo, pararse en alguna cafetería con encanto y visitar RIALIA – Museo de la Industria —que propone actividades y talleres familiares según programación— completa perfectamente la visita.
👉 Más sobre RIALIA y horarios en rialia.eus
Febrero también se disfruta alrededor de la mesa
Y como no podía ser de otra manera, febrero en Bizkaia también se vive comiendo bien. Sidrerías, restaurantes tradicionales, propuestas gastronómicas más especiales… cualquier excusa es buena para quedar, brindar y disfrutar. Incluso San Valentín se puede celebrar así, sin artificios, simplemente compartiendo una buena mesa y dejando que el plan fluya.
Entre tradiciones en la calle, carnavales, cultura que te hace reír, naturaleza cercana y planes con historia, febrero puede ser uno de esos meses que recuerdas por lo bien que los viviste.
¿A cuál te apuntas primero? 😄
Categoría: Con niños, Disfruta Bizkaia, Planes, Tradiciones









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