Bilbao también guarda rincones que sorprenden cuando uno se aleja un poco de las rutas más habituales. Uno de ellos está en Irala, un barrio con mucha personalidad donde las fachadas de colores convierten algunas de sus calles en una de las estampas más curiosas y reconocibles de la ciudad.
No es casualidad que mucha gente lo compare con Notting Hill, aquí también aparecen hileras de viviendas con aire británico, tonos llamativos y una imagen urbana que rompe por completo con la idea más clásica de Bilbao.

Parte del encanto de este rincón está en su historia. Irala nació a comienzos del siglo XX en el contexto de la expansión industrial de Bilbao, y el barrio fue impulsado por Juan José Irala con la idea de crear viviendas para los trabajadores de su entorno fabril.
El proyecto no se limitó a levantar casas: también incorporó equipamientos y una concepción de barrio muy ligada al modelo de ciudad jardín, un planteamiento urbanístico inspirado en ideas nacidas en Inglaterra como alternativa a las ciudades industriales más duras.
Eso explica precisamente por qué estas casas resultan tan diferentes. Muchas de ellas son adosadas, de colores, con inspiración inglesa y con pequeños patios o jardines, algo poco habitual en el imaginario más reconocible de Bilbao. Sus calles más representativas se encuentran en el entorno de Kirikiño, Baiona y Zuberoa, donde se concentra esa imagen tan característica que ha convertido al barrio en uno de los rincones más fotografiados de la ciudad.
Lo bonito de visitar Irala es que no se siente como un decorado aislado, sino como un barrio con vida propia. Pasear por esta zona permite descubrir una cara menos monumental y más cotidiana de Bilbao, pero también muy especial desde el punto de vista visual. Aquí el atractivo no está en un gran museo ni en un icono arquitectónico de fama internacional, sino en el conjunto: las pendientes de sus calles, la repetición de fachadas coloreadas y esa mezcla entre historia obrera y estética casi cinematográfica
Además, el barrio tiene más interés del que parece a primera vista. Muy cerca de estas viviendas se encuentra el edificio de Harino Panadera, la fábrica vinculada al origen del barrio y uno de los elementos patrimoniales más relevantes de la zona. También aparecen otros puntos de interés como la iglesia de San Luis Beltrán o la proximidad de Vista Alegre, lo que permite completar el paseo con una lectura más amplia de la evolución urbana de este lado de Bilbao.
Las casas de colores de Irala son, en definitiva, uno de esos lugares que demuestran que Bilbao todavía guarda rincones capaces de sorprender incluso a quienes creen conocer bien la ciudad. Un paseo corto, diferente y muy agradecido para descubrir un Bilbao menos evidente, más local y con muchísimo encanto.
Qué hace especial a las casas de colores de Irala
- Conservan una estética muy poco habitual en Bilbao, con clara inspiración inglesa.
- Forman parte de un barrio creado a comienzos del siglo XX ligado al desarrollo industrial de la ciudad.
- Se concentran sobre todo en las calles Kirikiño, Baiona y Zuberoa.
- Son uno de los rincones más visuales y fotogénicos de Bilbao.
Información práctica
Ubicación: barrio de Irala / Iralabarri, al sur del centro de Bilbao.
Calles recomendadas para el paseo: Kirikiño, Baiona y Zuberoa.
Ideal para: un paseo urbano diferente, sacar fotos y descubrir un rincón menos típico de Bilbao.
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